Minería en el Monte Candina (I)

Recuerdo la primera vez que subí al Monte Candina. Era niño. No consigo recordar la edad exacta, pero no tendría más de 10 años. Correría el año 1987 cuando unos amigos de mis padres vinieron desde Santander. Juanan y Manoli junto a Gelo y Merche, con su hijo David, que era un año y medio menor que yo. En aquella época solíamos hacer muchas excursiones, casi todos los fines de semana que los turnos laborales lo permitían, y casi siempre por los alrededores. Ellos venían desde la capital y les gustaba salir de la ciudad para recorrer los montes y enclaves naturales de la zona. Desde bien pequeños nos inculcaron lo importante que era disfrutar del entorno natural y en aquellos años eminentemente rural. Nos enseñaban a distinguir los árboles (encinas, robles, castaños, nogales…), plantas (menta,  manzanilla…) y animales (sobre todo aves, insectos y mariposas). Nunca más que en estos últimos años me he alegrado tanto de haber recibido esos estímulos tan positivos, ese afán por comprender la naturaleza que nos rodea y esa curiosidad por descubrir aquellas cosas cercanas que muchas veces pasan desapercibidas. En fin, no tengo ninguna duda de que mis intereses y aficiones actuales por el Medio Ambiente son el fruto de aquella semilla inicial que tan sabiamente me supieron transmitir mis padres y sus amigos.

Volviendo al hilo de la argumentación. Aquel día tocó ir de excursión a la playa de Valdearenas. Mientras las mujeres y los pequeños  -David y mi hermano Daniel, de siete años-  se quedaron tomando el sol y jugando en la arena, yo me fui con los mayores nada menos que a Candina, ese monte tan grande que se ve desde cualquier lugar de Liendo y que siempre me había parecido totalmente inaccesible. No recuerdo apenas nada de la ascensión ni de la bajada. No sé si nos costó mucho o poco. Mi memoria sólo alcanza a recordar que ascendimos por cara NE atravesando las dunas remontantes pero no tengo ni idea de por dónde bajamos… lo que sí recuerdo es que llegamos sedientos y muy satisfechos de la proeza realizada. Yo tenía la sensación de haber escalado la montaña más grande de España. Desde la arena de la playa, miraba a los Arcos de Llanegro y no paraba de decirle a mi madre que acabábamos de estar allí arriba y que había unas vistas que ¡se podía divisar medio mundo!… La experiencia fue inolvidable.

Sin embargo una cosa que llamó mi atención sobre manera fue la existencia de restos de unas minas de mineral de hierro en lo alto de aquel gigantesco monte. Aquellos caminos, aquellas piedras, los grandes agujeros en el suelo. Era fascinante. Siempre me pregunté como era posible que la gente de Liendo y alrederores fuese capaz de subir a Candina a trabajar en aquellas minas a cielo abierto. Decenas de preguntas invadieron siempre mi curiosidad: ¿cuántas personas trabajarían allí? ¿los obreros subían y bajaban cada día o se quedarían allí? ¿trabajarían con mal tiempo? ¿y quién sería el amo de todo aquello?… Muchas preguntas que nunca he sabido responder.

Hace unos años intenté ahondar más en el asunto, como parte de una Guía sobre el Valle de Liendo, pero apenas tuve tiempo  -dentro de todos los temas que pretendía tratar-  de profundizar levemente en el asunto. La espina se quedó clavada y ahí sigue. El paso del tiempo siempre complica la búsqueda de información, sobre todo porque la documentación escrita en un pueblo rural como Liendo es escasa y al estar en pocas manos tiene un difícil acceso. Además, en nuestra contra tenemos que la tradición oral de los vecinos que oyeron contar viejas historias de las minas de Candina se van haciendo mayores y van falleciendo, por consiguiente los testimonios de lo que allí sucedió cada vez van siendo más escasos.

Lo único que encontré en Internet lo he obtenido de la opinión de varios usuarios en un foro de la web muchocastro.com, pero que parece ser la transcripción de algún libro sin determinar. Así pues, me gustaría compartir con todos vosotros, tal cual lo he encontrado, una parte de la Historia minera de Liendo, ligada por cierto a la de Castro Urdiales.

Se trata de la Línea Candina – Sonabia. Dice así.

Salvo el de Cotolino, todos nuestros ferrocarriles nacían en el entorno de una o varias minas de hierro y finalizaban en un cargadero del sistema Cantilever de los que existieron hasta 7 emplazamientos en el litoral de Castro-Urdiales, los cuales consistían en una estructura metálica en forma de puente-grúa horizontal, apoyada en tierra y en un machón de mampostería hacia el centro de la estructura que volaba hacia el mar.

Por medio de vagonetas, cinta sin fin, o baldes se llevaba el mineral hasta la vertedera que permitía arrojarlo de prudencial altura a la bodega del barco. Desde que finalizó la guerra carlista en 1876 y hasta 1913 fue la gran expansión de la minería castreña. Fueron muy numerosas las prospecciones mineras en todos nuestros montes que resultaron escasamente positivas, salvo el cordón de Dícido-Campoezquerra-Setares. Todavía quedan señales de las “catas” en Cotolino, Arcisero, Resámano, Henal, Buscanillo, montes de Anguía, Cerredo, etc., y también en el monte Candina, que pertenece a Liendo, donde obtuvieron magros resultados pese a lo cual montaron costosas instalaciones.

Llana de Tueros. Se observan los restos de las excavaciones para la extracción del mineral de hierro
Llana de Tueros. Se observan los restos de las excavaciones para la extracción del mineral de hierro

La Mina en la Hoya de Tueros.

Esta mina estaba situada a 430 m. de altura, en el centro del complejo montañoso de Candina, en terreno de Liendo. Los ancianos de Sonabia decían que los dueños gastaron mucho y sacaron muy poco provecho. En Junio de 1899 llegaron a Castro y luego a Oriñón los rollos de cable y otros materiales destinados a la construcción de un ferrocarril aéreo desde la mina de Llana de Tueros. Dicho teleférico se dirigía hacia el nordeste y por el ángulo de Ladillo, en pronunciado desnivel sobre el Ros, descendía hasta detrás de la caseta de carabineros de Sonabia parea descargar los baldes en el lavadero, donde usaron agua de mar.

El 14 de Septiembre de 1899 en el vapor Ugarte I llegó a Castro y siguió rumbo a Oriñón el embarcadero y accesorios de hierro para el cargue de los minerales de la Llana de Tueros. Durante el montaje se fue al garete la gabarra de los buzos y el pescador castreño, Zama, la rescató intacta, con su bote. Era el más pequeño y bonito de todos. Cargaba por el sistema de línea de baldes sobre el cantilever invertido.

Los dueños de la mina eran D. Samuel Carranza, D. Severiano Dúo y un tal Berris. El ingeniero director se llamaba Castet.

El Cantilever medía 30 metros, con voladizo de 18 y 11 metros de altura sobre las mayores pleamares. Se proyectó inaugurarlo el 10 de Noviembre de 1900 con el vapor Rhenania de 1.600 Tm., con destino a Rotterdam, y celebrar un banquete en la finca del potentado D. Samuel Carranza, en Urdiales. Un fuerte temporal lo impidió ese día, pero al fin cargó el primer buque.

En Enero de 1901 se cargaron otros dos barcos, el Ornen, con 818 Tm., para Rotterdam, y el Enriqueta de 400 Tm., para Gijón. En Febrero ninguno, en Marzo un vapor con 1.530 Tm., en Abril otro con 403; en Julio exportó 2.077 Tm. y en Agosto 400 y ya no cargó nada más en 1901. Total 6.050 Tm. desde que empezó.

Por alguna razón modificaron, o simultanearon, el sistema de transporte del mineral desde la mina hasta el lavadero y mediante un plano lo bajaban hacia el Noroeste, hasta Hoya Negro, una fuerte depresión, todavía a 370 m. de altura, desde donde parte una caverna que sale a la pared del impresionante precipicio de la buitrera, sobre Trecha Cavada, encima de las muy singulares dunas de la playa de Sonabia.

Por ese túnel natural, que todavía está manchado de mineral, descendía una pequeña línea de baldes que cargaban las vagonetas en las dunas, desde donde partía una línea férrea de perfil suavemente inclinado con dirección al Este y recorriendo unos 800 m. alcanzaba el lavadero sobre los acantilados donde se hallaba el cargadero en la ensenada de Oriñón.

Este ferrocarril, como muchos otros, se movía con tracción animal, descendiendo los vagones cargados por medio de hombres al freno y retornando los vacíos con alguna caballería o pareja de bueyes. El trazado del ferrocarril está perfectamente reconocible y casi todo él se utiliza como excelente camino.

El mineral de hierro era bajado a Sonabia mediante un sistema aéreo de baldes
El mineral de hierro era bajado a Sonabia mediante un sistema aéreo de baldes

En aquellos tiempos se trabajaba de sol a sol, unas 10 o 12 horas diarias. En Sonabia algunos obreros se atrevían a subir a la mina sobre Candina, aprovechando los baldes del pequeño teleférico que atravesaba la caverna natural en el tremendo farallón de la buitrera.

“Eran las 6 de la mañana del 6 de Septiembre de 1912, cuando el balde en que ascendía el obrero Antonio Zornoza Campo tropezó con las paredes de la cueva y lo precipitó al vacío. El acta de defunción dice: “…falleció en Oriñón a consecuencia de caída de gran altura”. Era natural de Villaverde de Trucíos, residía en Oriñón, tenía 25 años y estaba casado con Cesárea Trueba Gutiérrez. Tenía dos hijos, Marcial y María”.

En 1913 empezó la gran crisis donde pararon muchas minas y algunas no reanudaron el trabajo después de la I Guerra Mundial. En los años 30 los terrenos e instalaciones del cargadero, pertenecían, tal vez entre otros a Eulogio Millor y Juan García Menéndez, un asturiano que también era dueño de la mina Gallinac, en Sopuerta.

Estos datos son fascinantes, pero sin duda escasos. Espero que, al menos, haber despertado la curiosidad en algún lector de este blog y que le sirvan de aliciente para buscar, con más acierto que un servidor, una mejor documentación sobre este tema. Sería magnífico, además, que si alguien supiera más cosas sobre las minas de Tueros y Llanegro o sobre quien podría tener más datos, que quisiera compartirlo en este mismo espacio.

Anuncios

7 comentarios en “Minería en el Monte Candina (I)

  1. ¡¡Fenomenal!!, me ha encantado Miguel. Creo que podré darte algo más de información de la zona.
    Por cierto, se me olvidaba comentarte: vendo colchones usados, latas, aperos de labranza, coches viejos, sujetadores y en verano al barqui barqui…vamos que me dejan sin na.

  2. http://www.abogadosgundin.com

    “LAS PARTICIPACIONES PREFERENTES”

    Las entidades financieras de este país vendieron estos productos como si fueran depósitos rescatables en cualquier momento, cuando en realidad son productos sin vencimiento y, por tanto, con un elevado riesgo de iliquidez y de variación de precio.

    Ante esta grave problemática que afecta en la gran mayoría a los ahorros de personas sencillas y humildes, y frecuentemente, personas honestas y ahorradoras, por medio de este artículo, se pretende dar una visión cercana de la problemática, para intentar arrojar luz y explicar la posibilidad de enfrentarse contra las entidades bancarias, incluso en los Tribunales de Justicia, por la mala praxis bancaria.

    Las acciones que se pueden ejercitar, tienen como objetivo solicitar la anulación de los contratos firmados con los Bancos, y Cajas de Ahorros, y la devolución de las inversiones realizadas sin una información veraz, sin transparencia, y sin ningún tipo de rigor legal, omitiendo la normativa aplicable a las entidades que operan en el mercado de valores.

    ¿Qué son las participaciones preferentes?

    Las participaciones preferentes son valores emitidos por una sociedad que no confieren participación en su capital ni derecho de voto. Tienen carácter perpetuo (no tienen vencimiento) y su rentabilidad no está garantizada. Se trata de un instrumento complejo y de riesgo elevado, pudiéndose perder el capital invertido.

    Estos instrumentos suelen tener liquidez a través de un mercado secundario con muchas limitaciones, siendo normalmente los propios emisores quienes dan liquidez.

    Existen tres tipos de riesgo:

    – Riesgo de mercado: Al no tener vencimiento, es un título con mucha duración y, por tanto, expuesto a fuertes variaciones ante la fluctuación de los tipos de interés.
    – Riesgo de contraparte en los intereses: Las acciones ofrecen un tipo de interés que puede ser fijo o variable, pero éste normalmente está condicionado a que la sociedad obtenga beneficios, con lo que si no los obtiene, se suspende el pago de intereses.
    – Riesgo de contraparte en el principal: Si se deteriora la solvencia del emisor, las participaciones sufrirán una pérdida de valor que es muy superior a un bono normal, ya que las acciones preferentes no tienen vencimiento.

    El precio de un bono se calcula al actualizar los flujos de pago del mercado, por lo que a medida que aumenta el tipo de interés de descuento disminuye el precio y viceversa. Cuestión controvertida es el plazo de vencimientos, puesto que algunos tienen fechas de vencimiento, pero otros, como las acciones preferentes, son perpetuas.

    La comercialización de las participaciones preferentes

    Las entidades financieras de este país han comercializado estos productos ofreciendo las participaciones preferentes como un bono con un cupón trimestral o semestral, cuando la realidad es que las participaciones preferentes tienen una liquidez limitada, pero no fecha de vencimiento. Se trata, pues, de un producto que implica un elevado riesgo de mercado como consecuencia de la fluctuación de los tipos de interés.

    Teniendo en cuenta que una mayor complejidad en la inversión exige una cualificación y conocimientos del mercado también mayor, las entidades financieras han asumido el papel de mediador profesional en la comercialización de estos productos a particulares.

    En consecuencia, el cliente encarga a su entidad la explotación de su cartera de valores, que comprende no sólo la administración conservativa, sino también su explotación de acuerdo a unos criterios de obtención de beneficio en que priman la cualificación del banco como experto financiero.

    En este sentido, su actuación debe ser diligente, prudente y ordenada, procediendo a su ejecución según las estrictas instrucciones de su cliente, o en su defecto, en las mejores condiciones para el cliente.

    Si bien el cliente asume un riesgo de la operación, puede exigirle a la entidad que gestiona su cartera de valores o fondos que en el momento de invertir actúe con los parámetros de profesionalidad cualificada.

    La normativa bancaria exige un modelo de comportamiento de carácter vinculante para los intermediarios financieros que actúan en el mercado de valores. Las entidades financieras que desarrollan esta actividad quedan vinculadas a tales normas por el deber genérico reconocido en los arts. 78, 79 y 80 de la Ley de Mercado de Valores, que exigen a las entidades de crédito cumplir su encargo de administrar los valores confiados con diligencia y transparencia, administrándolos como si fueran propios.

    La problemática real de las participaciones preferentes

    Ante el déficit de recursos propios de las entidades bancarias producido por las provisiones que se han visto obligados a realizar y los mayores requerimientos exigidos por Basilea III, los bancos se han visto abocados a incrementar los recursos propios.

    Ante la dificultad de aumentar el capital por los medios tradicionales (emitiendo acciones) debido a la mala situación de la bolsa, los bancos han tenido que comercializar instrumentos híbridos que pareciesen de renta fija, siendo en realidad de renta variable.

    Básicamente, han utilizado dos instrumentos:
    1.- Bonos convertibles
    2.- Acciones / participaciones preferentes

    Al tener un riesgo muy superior a los productos de renta fija tradicionales, las participaciones preferentes ofrecen un tipo aparentemente superior. Sin embargo, no tienen vencimiento y tienen una liquidez muy limitada.

    Hasta ahora, los propios bancos daban liquidez a los clientes que querían salir colocando los activos a otros clientes. En la actualidad, los clientes están empezando a percibir los riesgos y se encuentran que los bancos no encuentran compradores nuevos para los que quieren salir, y las entidades financieras ya no dan contrapartida a los inversores.

    De esta forma, empieza a haber una gran cantidad de inversores que están literalmente “atrapados sin poder salir”. Algunas de estas participaciones preferentes tienen un poco de liquidez en el mercado institucional de renta fija no organizado. Éste, sin embargo, es un mercado de grandes importes y, por tanto, cerrado para partidas pequeñas. Además, los precios que se están transaccionando son muy inferiores a los precios de colocación. Por ejemplo, los precios de algunas participaciones preferentes están alrededor de un 40% por debajo de su precio de emisión.
    Como ejemplo de la nueva jurisprudencia que se viene dictando a favor del cliente, y en contra del abuso bancario, podemos señalar la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, de fecha 26 de junio de 2010, en la que el Magistrado, ordena la resolución de los contratos de mandato de compra de participaciones preferentes, celebrados entre las partes en enero y septiembre de 2007, debiendo el Banco y el cliente restituirse recíprocamente las cantidades abonadas en virtud del contrato, con los intereses legales devengados desde la fecha del efectivo pago o cobro.

    En la citada Sentencia, y a pesar de que el afectado, tenía cierta formación académica, era graduado social, no supone que tuviera un conocimiento suficiente del mercado bancario y financiero como para llegar a la conclusión de que estaba adquiriendo participaciones preferentes y el tipo de riesgo que ello conllevaba, teniendo en cuenta la oscuridad y confusión que genera el contrato aportado con la demanda, oscuridad que nunca puede favorecer a quien la ha ocasionado.
    La percepción de las cantidades derivadas del abono de cupones no supone una confirmación o ratificación tácita de la compra.
    En definitiva, desde esta tribuna de información, se quiere dar una visión no exagerada de las posibilidades de recuperar los ahorros de muchos años, a veces de toda una vida, ahorros depositados en una cuenta perpetua sin vencimiento, anular los contratos suscritos con los Bancos y Cajas de Ahorro, y restituirse a la situación, tal y como se encontraban las partes antes de la firma de las llamadas participaciones preferentes.

    1. Estimados abogadosgundin,

      A parte del hecho ampliamente compartido por todos de que las preferentes son un fraude y que están generando una problemática muy preocupante para sus poseedores, quizás me queráis explicar ¿qué tienen que ver con este post sobre la minería en Candina?

  3. después de este artículo, te animo a que fomentes, la publicación escrita de una revista escrita de divulgación, del blog, con un recopilatorio de todo el noticiario ya publicado en internet, y con las nuevas ideas que vienes exponiendo, obra de la Iglesia, Pgou, incluidos….

    1. Estimado vecino de liendo,

      Gracias por tu sugerencia. Uno de los problemas que le veo a los blogs, en general, es que cada publicación se va viendo “pisada” por cada nueva publicación, de tal manera que muchos artículos se van quedando en el olvido, ya sean buenos o malos.

      Una revista podría ser una buena medida complementaria, pero para que tuviese un formato atractivo requeriría tareas de diseño, maquetación e impresión, entre otras, y eso ya son palabras mayores. No obstante, no descarto la idea.

      Muchas gracias por tu valiosa sugerencia.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s